“¿Sabías que en Esparta los hombres compartían a sus esposas?”

En La antigua Esparta, famosa por su régimen militar y su estilo de vida austero, también tenía una de las prácticas sociales más inusuales y a la vez sorprendentes del mundo antiguo: el compartir a las esposas. Lejos de pensar en esto como una locura por parecer un escándalo o una transgresión, esta costumbre era vista como una estrategia lógica y funcional dentro de una sociedad profundamente orientada hacia la guerra, la supervivencia y el poder del Estado.

Producir poderosos guerreros

En el estado Esparta, todo giraba en torno a la fuerza militar. Desde la educación hasta la estructura familiar, cada aspecto de la vida estaba diseñado para producir soldados de élite. Los hombres eran separados de su madre en la niñez desde los 7 años, pasaban la mayor parte de su vida en entrenamiento o en campañas militares, separados de sus familias. Debido a esto, la reproducción y el fortalecimiento de la mejor genética de la población espartana eran temas una prioridad para el Estado, no solo de vida privada.

Se consideraba deseable que las mujeres espartanas, también criadas con disciplina y fuerza física, tuvieran hijos con los mejores guerreros, incluso si estos no eran sus maridos legales. Dentro de su cultura si un hombre era considerado débil o no podía engendrar hijos, era socialmente aceptado —y a veces alentado— para que permitiera a otro ciudadano más fuerte y respetado acostarse con su esposa para "mejorar la raza" según ellos.

El Matrimonios abiertos… era chévere por ley

Aunque no existía un decreto formal sobre este suceso (el intercambio de esposas,) los textos de autores clásicos como Plutarco y Jenofonte describen cómo este tipo de conductas y acuerdos eran muy comunes y no estaban mal vistos. El propio Plutarco señala que los hombres espartanos no sentían celos ni posesividad, ya que consideraban que su deber era con la patria, no con la propiedad privada, ni siquiera la sentimental. (Que pendejos diría usted) …

El matrimonio funcionaba en Esparta más de reproductiva que emocional. El amor romántico, no era parte del negocio ya que no era la base de la unión, sino la obligación de producir hijos fuertes para el Estado (esto me parece conocido). Si eso significaba compartir a la esposa con otro ciudadano ejemplar, se hacía sin reparos y sin pensarlo.

Según ellos Las mujeres: más libres que en otras polis

Curiosamente, las mujeres espartanas gozaban de una mayor libertad, (me imagino que por la libertad sexual), en comparación con otras ciudades-estado griegas. Podían poseer tierras, ejercitarse físicamente y tomar decisiones importantes en el hogar. Aunque se esperaba que cumplieran con su deber reproductivo, también tenían cierto poder sobre con quién se relacionaban sexualmente. En muchos de los casos, ellas mismas aceptaban o proponían estos acuerdos.

¡¡¡Una sociedad más progre… que diga libre!!!

Lo que hoy vemos que podría parecer escandaloso o inmoral, para los espartanos era parte de un sistema racional y funcional. La idea de compartir a la esposa no estaba ligada a placer o libertinaje, sino a una visión colectiva de la supervivencia (eran muy creativos). En Esparta, el individuo estaba subordinado al Estado, y todo se justificaba si beneficiaba a la comunidad guerrera.

Te dejo a continuacion el documental completo en nuestro canal de youtube…

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